Inestabilidad, tristeza, nostalgia y fe son sinónimos del presente y recuerdos del pasado.
Infinidad de veces siento poder tocar el cielo pero, al instante, caigo de nuevo al suelo, recordando que tan sólo se trata de un sueño más en mi mente.
Muy dentro mío, mi corazón me dice que te tengo tan cerca...Pero tu comportamiento y la razón me hacen ver la realidad.
No se cuándo te tendré por completo. No sé si te tengo o si alguna vez te tuve.
Lo que sí sé es que este Amor no cree poder terminarse nunca, aunque el mundo se oponga a él con sus modas y pensamientos...Este amor sobrevivirá por muy maltratado y débil que parezca.
Podrás tratar de recurrir a las apariencias, podrás querer rechazar y negar el sentimiento que nos une... Pero sabes bien que, siempre, saldrá a flote. Siempre sobresaldrá esa luz que ilumina nuestros corazones por muy oscuros que se tornen nuestros caminos.
Sabes bien que siempre te querré como el primer momento en que di cabida a que éste sentimiento se instalara en mí. Sabes también que me querrás aunque nuestros destinos se empeñen en tomar caminos diferentes.
Hoy quiero decirte, amor mío, que, si en algún momento dejo de existir, si mis ojos se cierran impidiéndome seguir contemplando tu sonrisa, si mi cuerpo deja de producir calor y si a mi alma se le escapará el último aliento de vida, ¡no temas y no decaigas!... Porque el sentimiento siempre vivirá en mí por el resto de los siglos.
Recuérdame como a la persona que te amó sin condición, sin interés alguno, más que el de recibir la misma cantidad de cariño que, día a día, te brindé sin tú darte cuenta.
Sé que te envolviste tanto en tu vida, en tus obligaciones y en tus afanes que, por un momento, me olvidaste, pero el hecho de saber que aún estabas bien ¡me hacía inmensamente feliz!... Aunque muchas veces hubiese deseado alguna caricia, algún beso o tan solo algún gesto amable de tu parte.
Pero créeme si te digo que, tan sólo el escuchar tu voz al otro lado del teléfono, me hacia recordar con alegría lo que seguía yo sintiendo aún por ti.
Sé que tienes tu corazón ocupado y la vida se ha apoderado de ti...
Sé que dentro de ti quisieras poder abrazarme sin miedos, sin pausas, sin remordimientos...
Pero el actual pasado es inalterable y, en esta ocasión, los cielos nos descubrieron en tiempos equivocados.
No nos queda más que seguir en esta vida, llena de envidias, interrogantes y sueños.
Pero sé con absoluta certeza que, en mi vida, siempre estarás, como lo más grande, valioso y dichoso...
Aunque tal vez nunca termines de entenderlo, aunque lo comprendas perfectamente porque sientas lo mismo.
Aunque te niegues a ti mismo que lo sabes...Porque lo sabes, mi amor imposible.






Seguramente cuando leas esto habrás vuelto a Barcelona.
Solamente quiero decirte que espero que encuentres la felicidad que te mereces.
Se que lo conseguirás, porque se que la estás buscando durante todos los dias de tu vida.
Yo esperaré a que las mariposas que tienes dentro de mi mueran de amor con el tiempo.
Espero que las que tuviera yo dentro de ti sean devoradas por otras nuevas, con otros proyectos mas firmes que los que las mias podrían ofrecerte, y que serán las que se vuelvan a revolotear dentro de ti para llenarte despues de crisálidas que se convertirán en nuevas mariposas.
Este es tu momento.Aprovéchalo.
Quiero que pronto me pidas que te devuelva el tesoro de tu juventud para entregarselo a su verdadera dueña, a María, y así te sabré completamente feliz.
Me gustaría encontrarme contigo en tu viaje, pero no lo voy a hacer porque todo tiene que ser perfecto para ti, y yo no haría otra cosa mas que estropearlo, como casi siempre.
Adios, mi hadita, cuídate mucho, y que seas muy feliz.
Como bien dices y sabes, sí, he vuelto a Barcelona y he leído todo...
Tú eres mi felicidad.
Ni tus mariposas ni las mías morirán tal y como nos han demostrado estos últimos días. En cuanto nos oímos reviven en nuestro interior y en cuanto nos miramos, despliegan sus majestuosas alas y, atravesando nuestras almas, danzan, sin descanso, embriagadas por el ritmo de nuestros corazones enamorados.
Tú lo has dicho, era mi momento y la propia vida lo ha transformado en un nuevo momento nuestro: tuyo y mío y sé que, ambos, lo atesoraremos siempre.
¿Quién sabe? Igual algún año de éstos, son tus propias manos las que protejan el cuello de María al colocar sobre sus pequeños hombros el tesoro tanto tiempo guardado...De momento es sólo un sueño, pero, desde hace cinco días, la vida nos ha vuelto a recordar que los sueños se hacen realidad cuando se desean de forma noble, generosa, entregada y amante.
Gracias por encontrarnos. Gracias por reencontrarnos. Gracias por sentirte de nuevo. Gracias por llenarme de felicidad.
Lo Sabes